miércoles, 24 de abril de 2013

HOMER Y LANGLEY-DOCTOROW-MISCELANEA





El libro en sí es una extravagancia, nos cuenta la historia de dos hermanos pertenecientes a una familia pudiente, uno que gradualmente se queda ciego en su juventud y el otro que vuelve transtornado después de la primera guerra mundial.El periplo plagado de excentricidades que vivirán estos hermanos, a través de diferentes etapas claves en la historia de la humanidad (dos guerras mundiales, la gran depresión...), y como serán capaces de crear un universo propio, más allá del bien y del mal, en el que la única ley que impera es vive de la manera que quieras vivir, sin importarte lo que piensen los demás, y si te tienes que rebelar contra todo hazlo, pues por encima de todo está nuestra propia ética. Esto lo recalca bien Doctorow, por ejemplo en un momento dado deciden no pagar luz, agua ni las cuotas de hipoteca teniendo dinero para hacerlo, y empiezan a vivir sin electricidad, robando agua en depósitos públicos, pleiteando con los bancos hasta el final, simplemente porque ellos consideran que debe ser así y lo hacen hasta las últimas consecuencias, algo que hoy en día es inviable, porque mucha gente se llena la boca con proclamas de todo tipo pero por conveniencia, no por convicción y en el momento en que les deja de convenir, vuelven al redil. Los protagonistas de la historia van hasta el final, pero no como un acto de rebelión sino simplemente porque creen que debe ser así y si hay que luchar contra todas las eléctricas y los banco se lucha hasta el final.
La dependencia mutua de ambos, el vínculo de sangre que los une, en el que  a pesar de que la mayoría de sus acciones rozan lo absurdo, nunca hay reproches, ese respeto velado que une a estos hermanos es sin duda el punto fuerte de la novela.
Y sobre todo lo que Doctorow nos traslada es que hoy en día no hay gente consecuente, la mayoría de gente ya sea por el trabajo, por falta de tiempo, etc., no dirige su vida, se deja llevar. Las decisiones vienen impuestas, somos ratones dentro de una jaula, pero a su vez quien piensa que nos dirige, son iguales que nosotros, no tienen cerebro ni ideas ni vida propia, es el río que los lleva.

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